Resumen
La formación de especialistas en pediatría constituye un componente esencial para garantizar una atención de salud segura, integral y equitativa a niños, niñas y adolescentes. En Chile, la educación de postgrado en pediatría ha experimentado un crecimiento sostenido durante las últimas décadas, lo que se ha reflejado en el aumento del número de programas universitarios y de médicos en formación. Este proceso ha respondido a la necesidad de fortalecer el recurso humano en salud infantil; sin embargo, dicha expansión cuantitativa no siempre ha estado acompañada de mecanismos equivalentes y sistemáticos de aseguramiento de la calidad. El objetivo de este manuscrito es analizar críticamente la educación de postgrado en pediatría en Chile, con énfasis en la capacidad formadora de los programas, la organización curricular, el rol de los campos clínicos y de los tutores, y los mecanismos
de certificación y de aseguramiento de la calidad del egresado. La brecha de especialistas, la distribución territorial y el contexto demográfico se incorporan como elementos analíticos complementarios, en la medida en que influyen en el diseño, el funcionamiento y los resultados del sistema formador, sin constituir el foco central del análisis. Desde una perspectiva educativa, se examinan las tensiones derivadas de la expansión de cupos formativos en escenarios donde la capacidad docente de los campos clínicos y la disponibilidad de tutores no siempre se han desarrollado de manera proporcional. Asimismo, se analizan los desafíos asociados a la transición hacia modelos de formación basados en competencias, el impacto de las tecnologías de la información y de la inteligencia artificial en el aprendizaje clínico, y el riesgo de implementaciones reduccionistas que privilegien las conductas automáticas por sobre el razonamiento clínico reflexivo. A partir de la experiencia internacional comparada, exponemos que no existen modelos universales directamente transferibles, sino principios de calidad que deben adaptarse a los contextos locales. Se identifican dos enfoques predominantes: modelos centralizados, característicos de Europa continental, con currículos nacionales estructurados y evaluación progresiva; y modelos anglosajones basados en la acreditación independiente y la certificación final estandarizada. Ambos ofrecen lecciones relevantes para el contexto chileno. Fortalecer la educación de postgrado en pediatría en Chile requiere avanzar hacia una mayor coherencia entre el rol profesional, el currículo, la acreditación de programas y la certificación del egresado. Asegurar una formación pediátrica de excelencia no constituye únicamente un desafío académico, sino una responsabilidad ética y de salud pública fundamental para garantizar el derecho a la salud de la infancia y adolescencia.

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